Trozos Selectos

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Author: Miguel de Cervantes

Carta De Don Quijote De La Mancha a Sancho Panza, Gobernador De La Ínsula Barataria

Miguel de Cervantes Saavedra

«Cuando esperaba oír nuevas de tus descuidos e impertinencias, Sancho amigo, las oí de tus discreciones, de que dí por ello gracias particulares al cielo, el cual del estiércol sabe levantar los pobres, y de los tontos hacer discretos. Dícenme que gobiernas como si fueses hombre, y que eres hombre como si fueses bestia, según es la humildad con que te tratas; y quiero que adviertas, Sancho, que muchas veces conviene yes necesario, por la autoridad del oficio, ir contra la humildad del corazón; porque el buen adorno de la persona que está puesta en graves cargos ha de ser conforme a lo que ellos piden, y no a la medida de lo que su humilde condición le inclina. Vístete bien; que un palo compuesto no parece palo. No digo que traigas dijes ni galas, ni que siendo juez te vistas como soldado, sino que te adornes con el hábito que tu oficio requiere, con tal que sea limpio y bien compuesto.

«Para ganar la voluntad del pueblo que gobiernas, entre otras, has de hacer dos cosas: la una, ser bien criado con todos, aunque esto ya otra vez te lo he dicho; y la otra, procurar la abundancia de los mantenimientos; que no hay otra cosa que más fatigue el corazón de los pobres que la hambre y la carestía.

«No hagas muchas pragmáticas; y si las hicieres, procura que sean buenas, y, sobre todo, que se guarden y cumplan; que las pragmáticas que no se guardan lo mismo es que si no lo fuesen; antes dan a entender que el príncipe que tuvo discreción y autoridad para hacerlas no tuvo valor para hacer que se guardasen; y las leyes que atemorizan y no se ejecutan, vienen a ser como la viga, rey de las ranas: que al principio las espantó, y con el tiempo, la menospreciaron y se subieron sobre ella.

«Sé padre de las virtudes y padrastro de los vicios. No seas siempre riguroso, ni siempre blando, y escoge el medio entre estos dos extremos; que en esto está el punto de la discreción. Visita las cárceles, las carnicerías y las plazas; que la presencia del gobernador en lugares tales es de mucha importancia: consuela a los presos, que esperan la brevedad de su despacho, es coco a los carniceros, que por entonces igualan los pesos, y es espantajo a las placeras, pot la misma razón. No te muestres, aunque por ventura lo seas (lo cual yo no creo), codicioso, mujeriego ni glotón; porque en sabiendo el pueblo y los que te tratan tu inclinación determinada, por allí te darán la batería, hasta derribarte en el profundo de la perdición. Mira y remira, pasa y repasa los consejos y documentos que te dí por escrito antes que de aquí partieses a tu gobierno, y verás como hallas en ellos, si los guardas, una ayuda de costa que a cada paso a los gobernadores se les ofrecen. Escribe a tus señores y muéstrateles agradecido; que la ingratitud es hija de la soberbia, y uno de los mayores pecados que se sabe, y la persona que es agradecida a los que bien le han hecho, da indicio que también lo será a Dios, que tantos bienes le hizo y de continuo le hace.

«La señora Duquesa despachó un propio con tu vestido y otro presente a tu mujer Teresa Panza; por momentos esperamos respuesta. Yo he estado un poco real dispuesto, de un cierto gateamiento que me sucedió no muy a cuento de mis narices; pero no fué nada; que si hay en-cantadores que me maltraten, también los hay que me defiendan.

«Avísame si el mayordomo que está contigo tuvo que ver en las acciones de la Trifaldi, como tú sospechaste, y de todo lo que te sucediere me irás dando aviso, pues es tan corto el camino; cuanto más que yo pienso dejar presto esta vida ociosa en que estoy, pues no nací para ella.

«Un negocio se me ha ofrecido, que creo que me ha de poner en desgracia de estos señores; pero aunque se me da mucho, no se me da nada, pues, en fin en fin, tengo de cumplir antes con mi profesión que con su gusto, conforme a lo que suele decirse: amicus Plato, sed magis amica veritas. Dígote este latín porque me doy a entender que después que eres gobernador lo habrás aprendido. Y a Dios, el cual te guarde de que ninguno te tenga lástima.

Tu amigo DON QUIJOTE DE LA MANCHA.»

La carta de la respuesta fué del tenor siguiente:

CARTA DE SANCHO PANZA A DON QUIJOTE DE LA MANCHA

«La ocupación de mis negocios es tan grande, que no tengo lugar para rascarme la cabeza, ni aun para cortarme las uñas; y así, las traigo tan crecidas cual Dios lo remedie. Digo esto, señor mío de mi alma, porque vuestra merced no se espante si hasta ahora no he dado aviso de mi bien o mal estar en este gobierno, en el cual tengo más hambre que cuando andábamos los dos por las selvas y por los despoblados.

«Escribióme el Duque mi señor el otro día, dándome aviso que habían entrado en esta ínsula ciertas espías para matarme, y hasta ahora yo no he descubierto otra que un cierto doctor que está en este lugar asalariado para matar a cuantos gobernadores aquí vinieren: llámase el doctor Pedro Recio, y es natural de Tirteafuera: ¡porque vea vuestra merced qué nombre para no temer que he de morir a sus manos! Este tal doctor dice é1 mismo de sí mismo que él no cura las enfermedades cuando las hay, sino que las previene, para que no vengan; y las medicinas que usa son dieta y más dieta, hasta poner la persona en los huesos mondos, como si no fuese mayor real la flaqueza que la calentura. Finalmente, él me va matando de hambre, y yo me voy muriendo de despecho, pues cuando pensé venir a este gobierno a comer caliente y a beber frío, y a recrear el cuerpo entre sábanas de holanda, sobre colchones de pluma, he venido a hacer penitencia, como si fuera ermitaño; y como no la hago de mi voluntad, pienso que al cabo al cabo me ha de llevar el diablo.

«Hasta ahora no he tocado derecho ni llevado cohecho, y no puedo pensar en qué va esto; porque aquí me han dicho que los gobernadores que a esta ínsula suelen venir, antes de entrar en ella, o les han dado o les han prestado los del pueblo muchos dineros, y que ésta es ordinaria usanza en los demás que van a gobiernos; no solamente en éste.

«Anoche, andando de ronda, topé una hermosa doncella en traje de varón, y un hermano suyo en hábito de mujer; de la moza se enamoró mi maestresala, y la escogió en su imaginación para su mujer, según él ha dicho, y yo escogí al mozo para yerno; hoy los dos pondremos en práctica nuestros pensamientos con el padre de entrambos, que es un tal Diego de la Llana, hidalgo y cristiano viejo cuanto se quiere.

«Yo visito las plazas, como vuestra merced me lo aconseja, y ayer hallé una tendera que vendía avellanas nuevas, y averigüéle que había mezclado con una hanega de avellanas nuevas otra de viejas, vanas y podridas; apliquélas todas para los niños de la Doctrina, que las sabrían distinguir, y sentenciéla que pot quince días no entrase en la plaza. Hanme dicho que lo hice valerosamente; lo que sé decir a vuestra merced es que es fama en este pueblo que no hay gente más mala que las placeras, porque todas son desvergonzadas, desalmadas y atrevidas, y yo así lo creo, por las que he visto en otros pueblos.

«De que mi señora la Duquesa haya escrito a mi mujer Teresa Panza y enviádole el presente que vuestra merced dice, estoy muy satisfecho, y procuraré de mostrarme agradecido a su tiempo: bésele vuestra merced las manos de mi parte, diciendo que digo yo que no lo ha echado en saco roto, como lo verá por la obra.

«No querría que vuestra merced tuviese trabacuentas de disgusto con esos mis señores, porque si vuestra merced se enoja con ellos, claro está que ha de redundar en mi daño, y no será bien que pues se me da a mí por consejo que sea agradecido, que vuestra merced no lo sea con quien tantas mercedes le tiene hechas y con tanto regalo ha sido tratado en su castillo.

«Aquello del gateado no entiendo; pero imagino que debe de ser alguna de las malas fechorías que con vuestra merced suelen usar los malos encantadores; yo lo sabré cuando nos veamos.

«Quisiera enviarle a vuestra merced alguna cosa; pero no sé qué envíe, aunque si me dura el oficio, yo buscaré que enviar, de haldas o de mangas.

«Si me escribiere mi mujer Teresa Panza, pague vuestra merced el porte, y envíeme la carta; que tengo grandísimo deseo de saber del estado de mi casa, de mi mujer y de mis hijos. Y con esto, Dios libre a vuestra merced de mal intencionados encantadores, y a mí me saque con bien y en paz de este gobierno, que lo dudo, porque lo pienso dejar con la vida, según me trata el doctor Pedro Recio.

Criado de vuestra merced SANCHO PANZA EL GOBERNADOR.»

QUESTIONS

1. ¿Qué esperaba oír D. Quijote? 2. ¿Cómo le dijeron a D. Quijote que gobernaba Sancho? 3. ¿Qué debía hacer para ganar la voluntad del pueblo? 4. ¿Qué es lo que más fatiga el corazón de los pobres? 5. Dígame el cuento de la viga y las ranas. 6. ¿Qué lugares debe visitar? 7. ¿Qué le había dado por escrito D. Quijote? 8. ¿A quién debía escribir Sancho? 9. ¿Qué indicio da la persona que es bien agradecida a sus bienhechores? 10. ¿Cómo termina la carta? 11. ¿Para qué no tenía tiempo Sancho? 12. ¿De quién había recibido carta Sancho? 13. ¿Qué descubrió Sancho en la isla? 14. ¿De qué se estaba muriendo Sancho? 15. ¿Qué le habían dicho de los gobernadores que solían ir a la ínsula? 16. ¿Seguía Sancho los consejos de D. Quijote? 17. ¿Qué halló en la plaza que visitó? 18. ¿Qué era fama en aquel pueblo? 19. ¿Qué no quería Sancho que tuviese D. Quijote con sus señores? 20. ¿Qué hará Sancho si le dura el oficio? 21. ¿Qué deseaba saber Sancho? 22. ¿Cómo termina esta epístola?

OUTLINES FOR COMPOSITIONS

ON THE SELECTIONS FROM CERVANTES

Composición I. (Escriba una Carta usando el bosquejo que sigue.)

UNA CARTA

I. Sus mejores consejos a Sancho.

II. Su aventura con el barco encantado.

III. Su carta a Sancho.

Composición II. (Escriba tres párrafos usando el bosquejo que sigue.)

UN GOBERNADOR

I. El carácter de un Gobernador.

II. El modo de tratar a los gobernados.

III. El interés que debe mostrar un Gobernador.

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Chicago: Miguel de Cervantes, "Carta De Don Quijote De La Mancha a Sancho Panza, Gobernador De La Ínsula Barataria," Trozos Selectos in Trozos Selectos, ed. Arturo Fernandez and Joseph M. Purdie (New York: Henry Holt and Company, 1919), 128–134. Original Sources, accessed January 20, 2020, http://www.originalsources.com/Document.aspx?DocID=3TWD6ST7X42LH9J.

MLA: de Cervantes, Miguel. "Carta De Don Quijote De La Mancha a Sancho Panza, Gobernador De La Ínsula Barataria." Trozos Selectos, in Trozos Selectos, edited by Arturo Fernandez and Joseph M. Purdie, New York, Henry Holt and Company, 1919, pp. 128–134. Original Sources. 20 Jan. 2020. www.originalsources.com/Document.aspx?DocID=3TWD6ST7X42LH9J.

Harvard: de Cervantes, M, 'Carta De Don Quijote De La Mancha a Sancho Panza, Gobernador De La Ínsula Barataria' in Trozos Selectos. cited in 1919, Trozos Selectos, ed. , Henry Holt and Company, New York, pp.128–134. Original Sources, retrieved 20 January 2020, from http://www.originalsources.com/Document.aspx?DocID=3TWD6ST7X42LH9J.